Ataques piratas a la Huerta de Alicante

Preguntas frecuentes sobre los Ataques piratas a la Huerta de Alicante

 

  1. ¿Qué ataques más importantes se produjeron en la Huerta de Alicante?

Lógicamente no hay constancia de todos los ataques,  F. Seijo Alonso da cuenta en su libro “Alicante Ilustrado” de los siguientes:

  • Primer cuatro de siglo XVI: los turcos conquistan Constantinopla, disminución del comercio marítimo en el mediterráneo, desprotección de nuestras costas, expulsión de los musulmanes de España, enrolamiento de estos entre los piratas, guiándoles por territorios que conocían bien. En este periodo uno de los más afamados asaltantes fue Aruj Barbarroja, reemplazado a su muerte por  su hermano Kair-ed.din en alianza con Soliman, sultán de Constantinopla. En este periodo antes los frecuentes ataques el Castillo de Santa Bárbara servía de refugio, aunque dada la rapidez de las incursiones a muchos habitantes de la huerta no les daba tiempo a alcanzarlo y salvarse de los actos de vandalismo, secuestro y pillaje.
  • 1540: Se pide ayuda al Rey ante el desembarco de los piratas en San Juan que llegan hasta la Santa Faz
  • 1546: Ante los ataques reiterados se empiezan a construir muchas de las Torres refugio de la Huerta de Alicante (Benimagrell, San Juan y las inmediaciones).
  • 1550: Un ataque importante de una armada turca compuesta por 27 bajeles. Trece labradores no alcanzan a tiempo las torres construidas y son secuestrados.
  • 1553: Cinco galeras y doce saetías atacan una nave española en las inmediaciones que es defendida desde el Castillo de Santa Bárbara, junto algunos buques locales que salieron en su defensa,
  • 1557: Desembarco en la Albufereta de 14 galeras y 24 embarcaciones asolando la Condomina y quitando la vida a lo que nos pudieron huir. El ataque es neutralizado finalmente con la llegada de refuerzos llegados desde Alicante.
  • 1558: se recrudecen los desembarcos y los ataques a partir de esta fecha con la gran armada comandada por Piali Pacha dispuesto a reconquistar los antiguos reinos musulmanes en España. Se producen en estos ataques mucho rehenes con los que se negocia. Ante esta situación se prosigue la construcción de Torres en la Huerta y se adosan a las mismas las casas de labranza,
  • 1643: Tras casi un sigo de ataques el 31 de marzo de este año se produce un hecho relevante: se produce un fuerte ataque de más de 400 musulmanes que desembarcan en la playa saqueando casas e iglesias y llevándose consigo mujeres, niños e incluso ancianos. Los vecinos de San Juan y de las proximidades (Villanfranqueza, Muchamiel y Alicante) reaccionaron ante al ataque y con escopetas, sables, palos, espadas y piedras, logran vencer al enemigo y recuperar a los secuestrados. Esta victoria se haría famosa en el Reino de España y al conocerla el propio rey Felipe IV elogió y alabó el coraje del pueblo de San Juan. Celebraciones religiosas y fiestas siguieron a esta hazaña.

 

2. ¿Cómo se producían los ataques?

Generalmente eran incursiones rápidas, tal el desembarco en la playa (Albufereta, San Juan), Sus formas y características variarían con el paso de los años. Inicialmente eran guiadas por musulmanes expulsados enrolados con los piratas que conocían bien el territorio. El pillaje y el secuestro de personas para que se negociaban rescate o se les enrolaban a la fuerza entre los remeros. de las naves pirata, La vigía, defensa y refugio a través de la progresiva construcción de las Torres de la Huerta dificultaba estos ataques. La intensidad y entidad de estos ataques fue más allá de la piratería, convirtiéndose en determinados momentos en un tema de entidad de primer orden de no fácil solución en el marco histórico de la situación del mediterráneo en los siglos XVi y XVII.

 

3. ¿Por qué se producían estos ataques?

A la desprotección y vulnerabilidad de nuestras costas y el atractivo y fácil botín de la huerta se une la situación del Mediterráneo. A partir de la conquista de Constantinopla por los turcos y la disminución del comercio marítimo en el mediterráneo se producen unas condiciones propicias para el auge de la piratería. La expulsión de los musulmanes de España, enrolamiento de estos entre los piratas, guiándoles por territorios que conocían bien, se culminó con la aparición de una piratería apoyada desde el exterior.. Este sería el caso de uno de los más afamados asaltantes Aruj Barbarroja, quien llegó a apoderarse del Reino de Tunez  y que fue reemplazado a su muerte por  su hermano Kair-ed.din en alianza con Soliman, sultán de Constantinopla.

 

4. ¿Cómo la Torre protegía a sus moradores?

Las Torres eran auténticas fortificaciones generalmente ciegas y con escasas aberturas al exterior. Las casas se adosaban a las Torres a efectos de alcanzarla rápidamente en caso de ataque y como refugio con mayor garantías de resistencia.. Algunas dependencias cercanas a la Torre y a las casas adosadas (bodegas, caballerizas…) todavía hoy muestran sus elementos de defensa,Sin embargo era la Torre la construcción fundamental para la protección, Generalmente presentaba una estructura por pisos que permitía alcanzar progresivamente le último baluarte en su parte más alta mediante la destrucción progresiva de la escalera de acceso.

 

5. ¿Qué significado tiene la expresión “Hay moros en la costa” / “No hay moros en la costa”?

El Prof. Esteban Giménez aclara el significado de esta expresión recordando la situación que afectó a nuestras costas durante siglos:

“Durante varios siglos el Levante español (la zona mediterránea que abarca Valencia y Murcia) fue objeto de frecuentes invasiones por parte de los piratas berberiscos (habitantes de la región noroeste de África, entre el Mediterráneo y el Sahara).

Los pueblos que vivían en la ribera, a causa de ello, se encontraban en constante zozobra y para prevenir el peligro, se levantaron a lo largo de la costa numerosas atalayas de mampostería ciega, a las que se ascendía por medio de escalas de cuerda que luego eran retiradas.

Desde lo alto de esas torres se vigilaba el ancho horizonte y, no bien se avizoraban las velas de las naves berberiscas, el centinela de turno comenzaba a gritar: “¡hay moros en la costa!“.

Sonaba entonces la campana, se encendían las hogueras de señal y la gente – alertada – se preparaba para la defensa.

El sistema perduró hasta muchos años después, cuando se firmó la paz con los reyes de Berbería, pero el proverbial grito de ¡hay moros en la costa! pasó a ser expresión de uso familiar para advertir a alguien sobre la presencia de quien representa cierto peligro, o bien no conviene que escuche algo de lo que estamos diciendo.

En sentido opuesto, se usa la expresión antónima no hay moros en la costa, para dar a entender que no existe peligro inminente para una persona que debe realizar determinada tarea.»  Fuente: Hispanoteca.

 

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